
El nuevo oro digital: inteligencia artificial y la sombra de Trump sobre los recursos latinoamericanos
Resumen
La Patagonia argentina y las costas de América Latina se han convertido en el nuevo El Dorado del siglo XXI. No por el oro o la plata, sino por dos recursos intangibles pero igualmente codiciados: la energía barata y el agua fría necesarios para alimentar la minería de criptomonedas y los centros de datos de inteligencia artificial (IA). Este artículo examina la creciente presencia de empresas vinculadas a la órbita de Donald Trump, Peter Thiel y otros empresarios tecnológicos en la región, revelando un patrón de extracción de recursos que reproduce las dinámicas coloniales del pasado, pero con el rostro digital del presente. Se argumenta que la instalación de granjas de minería de bitcoin y centros de datos de IA en la Patagonia y las costas latinoamericanas no es un fenómeno aislado de inversión tecnológica, sino parte de una estrategia geopolítica y económica que beneficia a una élite transnacional, mientras extrae recursos críticos —energía, agua y soberanía digital— de las naciones del Sur global.
Palabras clave: minería de bitcoin, inteligencia artificial, Patagonia, Trump, Palantir, Peter Thiel, extracción de recursos, soberanía digital.
Introducción
La historia de América Latina es la historia de la extracción. Durante siglos, el oro, la plata, el guano, el salitre, el petróleo y el litio han fluido desde el sur hacia los centros de poder del norte. Hoy, el patrón se repite, pero con un objeto de deseo diferente: la energía barata y el agua fría que permiten la minería de criptomonedas y el funcionamiento de los centros de datos de inteligencia artificial.
La Patagonia argentina, con su clima frío, sus abundantes recursos energéticos y su baja densidad poblacional, se ha convertido en un destino privilegiado para la minería de bitcoin. Las costas de Chile, Brasil y Uruguay, por su parte, atraen inversiones millonarias en centros de datos de IA, aprovechando la disponibilidad de energía renovable y la conectividad submarina.
Detrás de esta ola de inversiones se encuentra un entramado de actores que incluye a empresarios tecnológicos, fondos de inversión y, de manera cada vez más evidente, la órbita del presidente Donald Trump y su aliado tecnológico Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies y figura central del denominado «desembarco tecnológico» en la región.
Palantir y Peter Thiel: el desembarco tecnológico en América Latina
Palantir Technologies, fundada en 2003 por Peter Thiel, Alex Karp y Stephen Cohen, es una empresa de análisis masivo de datos cuyos sistemas utiliza el Pentágono para operaciones militares: procesamiento de imágenes satelitales, drones y radares. Su consejo de administración está presidido por Thiel e integrado por Karp (CEO), Cohen, Alexander Moore, Alexandra Schiff, Lauren Friedman Stat y Eric Woersching.
La empresa ha experimentado un crecimiento explosivo: en el primer trimestre de 2026 reportó ingresos de 1.630 millones de dólares, un 84,7% más que el año anterior. Su capitalización bursátil refleja su papel central en el ecosistema de inteligencia artificial y defensa.
El desembarco en Argentina y la Patagonia
Peter Thiel ha visitado la Casa Rosada en tres ocasiones, reuniéndose con el presidente Javier Milei y con Santiago Caputo, asesor presidencial que coordina la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). La pregunta que los especialistas en privacidad y derechos digitales se hacen con urgencia es: ¿por qué la Casa Rosada necesitaría ese tipo de servicios?
El interés real no es solo el litio ni el gas, aunque ambos sean piezas del rompecabezas. Lo que está en juego es la infraestructura de datos: la implementación de sistemas de inteligencia aplicada en la gestión estatal —seguridad, inteligencia, control poblacional— genera una forma de dependencia tecnológica a largo plazo que excede cualquier contrato puntual. A esto se lo puede llamar «desembarco blando»: sin tropas, sin condiciones explícitas del FMI, pero con consecuencias estructurales igualmente profundas.
Thiel evalúa la compra de campos en la Patagonia, que constituye infraestructura potencial para centros de datos. La región ofrece condiciones naturales ideales: clima frío que reduce costos de refrigeración, energía abundante y baja densidad poblacional.
Ecuador como laboratorio regional
Ecuador se ha convertido en el primer nodo de Palantir en Sudamérica. El acercamiento formal se selló el 21 de enero de 2026 en Davos, donde el presidente Daniel Noboa se reunió con Alex Karp. La empresa podría utilizar los datos locales —desde historiales migratorios hasta modismos lingüísticos— para entrenar sus algoritmos de IA y luego exportar ese modelo a otros países vecinos.
El plan para 2026 incluye: gestión fronteriza y seguridad estratégica, control de minería y pesca ilegal, e integración de datos de Seguridad Social (IESS). Este último punto es el que más alarmas enciende: al integrar historias clínicas, diagnósticos y patrones de movilidad, el Estado podría eliminar su «punto ciego» sobre la vida privada de los ciudadanos.
Donald Trump y la captura de la industria tecnológica
Donald Trump compró acciones de Palantir semanas antes de elogiar públicamente a la empresa en Truth Social. Durante el primer trimestre de 2026, adquirió entre 247.008 y 630.000 dólares en acciones de PLTR, realizando al menos siete compras solo en marzo. También vendió hasta 5 millones de dólares en acciones de la compañía el 10 de febrero.
El 10 de abril de 2026, Trump escribió en Truth Social: «Palantir Technologies (PLTR) ha demostrado tener una gran capacidad y equipamiento para la guerra. ¡Pregúntenle a nuestros enemigos!!!». El conflicto de interés es evidente: un presidente que promociona una empresa en la que tiene participación accionaria directa, y cuyas herramientas han sido utilizadas para identificar objetivos en Irán.
La conexión Thiel-Trump
Peter Thiel, cofundador de Palantir y chairman de su consejo de administración, ha sido un aliado de Trump desde la campaña de 2016. Thiel es un multimillonario con un patrimonio superior a los 20.000 millones de dólares y participaciones en SpaceX, Stripe y Airbnb. Su lógica financiera no es la de los organismos internacionales ni la de la banca tradicional: es la lógica del capital de riesgo, apuestas de alto riesgo en busca de retornos extraordinarios.
El RIGI y la arquitectura legal de la concesión
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) fue diseñado precisamente para permitir la disponibilidad de divisas y recursos naturales con mínima injerencia estatal. Es la arquitectura legal que convierte la urgencia fiscal en concesión estratégica. Los recursos naturales y energéticos argentinos —litio, cobre, tierras raras— resultan estratégicos para las necesidades operativas de empresas como Palantir, que requieren enormes cantidades de energía para sostener sus centros de datos.
El frente patagónico: energía, criptominería y centros de datos
La Patagonia argentina, particularmente la provincia de Tierra del Fuego, se ha convertido en un polo de atracción para la minería de criptomonedas. Empresas como CryptoPatagonia S.A.S. han instalado más de 1.800 equipos de minado en galpones industriales en Río Grande, generando deudas superiores a los 90 millones de pesos con la cooperativa eléctrica local.
El gas que se convierte en bitcoin
La empresa texana Giga Energy ha expandido sus operaciones a Argentina, instalando una granja de minería en Mendoza, cerca del yacimiento de Vaca Muerta. Desde diciembre de 2025, ha generado entre 200.000 y 250.000 dólares en bitcoin minado, aprovechando el excedente de gas que de otro modo se quemaría. Este modelo, aunque reduce la liberación no tratada de gas, alimenta una industria intensiva en energía que extrae recursos de las comunidades locales sin una compensación adecuada.
La salida de Bitfarms y la reconfiguración del mercado
Bitfarms, una empresa norteamericana de infraestructura digital, completó su salida de América Latina en enero de 2026 con la venta de su sitio de 70 MW en Paso Pe, Paraguay, por hasta 30 millones de dólares. La empresa reorientó su cartera energética al 100% hacia América del Norte, donde planea generar mayores retornos con infraestructura de HPC/IA. Esta salida no significa un retroceso de la minería en la región, sino una reconfiguración: el fondo Sympatheia Power Fund, administrado por Hawksburn Capital de Singapur, adquirió el sitio para continuar con la expansión regional.
El frente costero: inteligencia artificial y centros de datos
Latinoamérica se convirtió en la región de mayor crecimiento global en capacidad instalada de centros de datos durante el primer trimestre de 2026, con un crecimiento interanual del 41,3%. Según previsiones de ABI Research, la región alcanzará los 443 MW de capacidad activa dedicada a IA durante 2026 y podría escalar hasta los 1,6 GW en 2031.
Chile se está posicionando como un centro estratégico. Brasil concentra los principales proyectos. Empresas como Telconet están acelerando sus ambiciones, con planes para abrir tres nuevos centros de datos antes de finales de 2026 y sentar las bases para un campus de IA de 100 MW.
El costo humano y ambiental
El avance de los centros de datos no está exento de costos. Los gigantes tecnológicos —Microsoft, Amazon, Google y Oracle— están invirtiendo en la región, pero a menudo sin considerar los impactos locales. El consumo de agua para refrigeración, la presión sobre las redes eléctricas y la falta de transparencia en los acuerdos son preocupaciones crecientes. La asociación ICREA advierte que la expansión del sector dependerá de la capacidad de los países para resolver retos estructurales: disponibilidad de energía eléctrica, tiempos de conexión a la red y escasez de profesionales especializados.
Los beneficios económicos para los desarrolladores de IA
La convergencia entre la minería de criptomonedas y la infraestructura de inteligencia artificial ha creado un ecosistema donde los desarrolladores de IA se benefician directamente de los equipos de minería digital:
Primero, el acceso a infraestructura energética de bajo costo. Empresas mineras como MARA Holdings, en la que Trump tiene participación, ofrecen energía a precios extremadamente bajos (0,04 USD/kWh), infraestructura que ahora se reconvierte para centros de datos de IA.
Segundo, la monetización de la capacidad de procesamiento ociosa. Las granjas de minería pueden redirigir su capacidad hacia cargas de trabajo de IA cuando los precios de las criptomonedas caen, ofreciendo capacidad de cómputo a precios competitivos.
Tercero, la creación de un mercado de servicios de computación de alto rendimiento (HPC). Palantir, a través de su plataforma Foundry y AIP, está posicionándose como orquestador que vincula fuentes de datos y modelos en flujos de trabajo operativos, ofreciendo infraestructura de IA para uso comercial y de defensa.
Este ecosistema beneficia directamente a los desarrolladores de IA al reducir sus costos de infraestructura, pero crea una dependencia estructural de un modelo que extrae recursos de las regiones donde se instalan estas infraestructuras, sin que las comunidades locales reciban una compensación adecuada.
Análisis crítico: el saqueo digital
La llegada de inversiones en criptominería y centros de datos suele ser presentada como una oportunidad de desarrollo. Sin embargo, de no existir políticas estatales adecuadas y una participación activa de la comunidad, el resultado puede ser todo lo contrario. En Río Grande, la minería ha generado deudas, ruido y tensiones comunitarias, sin ofrecer beneficios claros para la población local. La paradoja es que, mientras las empresas extraen energía y agua, las comunidades locales enfrentan limitaciones energéticas y ambientales.
El papel de la élite tecnológica
La participación de Trump, Thiel y Palantir no es un hecho aislado. Es parte de un patrón más amplio de captura de recursos por parte de una élite transnacional que opera por encima de las fronteras y las regulaciones nacionales. La lógica del capital de riesgo —apuestas de alto riesgo en busca de retornos extraordinarios— convierte los recursos de los países del Sur en garantías patrimoniales para inversores del Norte.
La soberanía digital en juego
La instalación de centros de datos y sistemas de inteligencia artificial en América Latina plantea interrogantes sobre la soberanía digital. ¿Quién controla los datos que se procesan? ¿Quién se beneficia de la inteligencia artificial que se desarrolla con la energía y el agua de la región? Ecuador, como primer nodo de Palantir en Sudamérica, podría estar funcionando como un «campo de pruebas» para entrenar algoritmos que luego se exportarán a otros países vecinos.
Amnistía Internacional y otros organismos han expresado preocupación por el riesgo de opacidad y la posible violación de derechos humanos en el contexto de estos acuerdos.
Conclusiones
La minería de criptomonedas y los centros de datos de IA son industrias intensivas en energía y agua que extraen recursos críticos de las comunidades locales sin una compensación adecuada.
La familia Trump y sus aliados, incluyendo a Peter Thiel y Palantir Technologies, han construido un imperio tecnológico que se beneficia directamente de las políticas de la administración Trump, generando serios conflictos de interés. Trump compró acciones de Palantir antes de promocionarlas públicamente, y Thiel, cofundador de la empresa, es un aliado de larga data.
El «desembarco blando» de Palantir en América Latina —a través de Argentina, Ecuador y otros países— constituye una nueva forma de dependencia geopolítica que no requiere tropas ni condiciones explícitas del FMI, pero tiene consecuencias estructurales igualmente profundas.
La soberanía tecnológica y energética es un pilar de la independencia nacional que debe ser defendido frente a la extracción de recursos por parte de actores extranjeros. La regulación de estas industrias debe condicionarse a la transferencia de tecnología y al beneficio de las comunidades locales.
Referencias
- CNBC. (2026, 15 de mayo). Trump touted Palantir on Truth Social after buying the company's stock, records show. https://www.cnbc.com/2026/05/15/trump-palantir-stock-truth-social.html
- Tiempo AR. (2026, 28 de abril). El desembarco tecnológico: Palantir, Thiel y la Argentina como laboratorio. https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/desembarco-tecnologico-palantir-thiel-y-la-argentina-como-laboratorio/
- Bitfarms Ltd. (2026, 2 de enero). Bitfarms Announces Complete Exit from Latam with Sale of its Paso Pe Site. https://investor.bitfarms.com
- Stock Analysis. (2026, 3 de junio). Palantir (PLTR) FY 2026 Earnings Call Transcript & Audio.